HÉCTOR ARNAU Y LOS JUGLARES CAZURROS
presentan:
MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO
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domingo 23 de eNerO, 20 horas
Café del Duende
C/ Turia 62
Valencia
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Héctor Arnau, una vez más desdoblado cazurramente en su papel múltiple de pobrecito hablador a sueldo de las licoreras y de los antros de más alcurnia de la vanguardia estudiantil, representa a un párroco panteísta acongojado por el relativismo juvenil, el escepticismo psicotrópico, la pobreza espiritual, la saturación de la publicidad como conocimiento y la emprende desmanotadamente (con aventajada técnica vocal) contra la ley del talión, la democracia capitalista, las universidades-empresa, el turismo revolucionario y la etimología como ciencia infusa. Los resultados son los previsibles: el rito consumado entre un público no precisamente sobrio, el barritar extático de los todavía creyentes alcanzado la comunión, referencias inconscientes a Bataille, Artaud, Guénon y Lautréamont en píldoras conspiratorias de la burguesía afrancesada y la típica fantasía universal de descender a los infiernos para contarlo después y proclamar el monoteísmo. En definitiva, como dijo el único crítico que aguantó hasta el final de la obra: "...de Shakespeare a Iggy Pop en 50 minutos. No se acerque mucho, llévese auriculares y póngase cerca de la puerta". Y no se lo pierda.
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{consumición de cerveza, himnos de encendida mariología, lírica pánico, apología del abismo ilustrado: 6 euros}
Héctor Arnau (Valencia, 1977) se inició en los asuntos literarios como traductor en la editorial independiente Numa, vertiendo al castellano novelas como “El Tercer Policía” de Flann O’Brien,
o “Joven Adán” de Alex Trocchi. Fue en aquella época, con el cambio de siglo, cuando empezó a recitar en público sus poemas y, más adelante, a interpretarlos. De aquella experiencia nació “El insomne”,
una pequeña obra en solitario en la que él mismo representaba a un bufón (borracho, estridente, encorvado, gritón) y a su doble, el poeta declamador (que recitaba versos sublimes con voz engolada), personajes que discutían agriamente sobre temas poéticos, mundanos y divinos. La gira de “El insomne” llegó a los teatros
en el 2003 acompañada de un libro de poemas del mismo nombre (Numa editorial, Valencia, 2003) y finalizó en Oporto (primavera del 2004) donde Héctor entró en contacto con dos músicos locales
(Joao Covita y Rodrigo Neto) que acabarían por integrar Los Juglares Cazurros en una nueva obra llamada “Y el Hambre y los Ciegos”.
Esa nueva pieza, de mayor sofisticación formal y con música en directo (teclados, acordeón, guitarra y percusión) enfrentaba en escena a un viejo militar en silla de ruedas que, con cierto sarcasmo, pregonaba sobre los beneficios de la democracia y el capitalismo, con un joven en soledad casi autista aislado en su habitación con sus propias fantasías. Tras el estreno “oficial” de la obra de nuevo en el Teatro Inestable en Valencia (junio del 2005), los músicos volvieron a su país y Héctor compuso una obra menos aparatosa para rodar con mayor libertad por lugares habitualmente poco adaptados a las artes escénicas (bares, centros sociales, etc…) Su título era “Nuevo Amanecer del Activismo Folclórico”.
En febrero del 2006, el capitán y el director artístico de “El Barco de los Locos”, una compañía de teatro holandesa marítima ambulante, presenciaron una actuación y lo enrolaron en su periplo veraniego
por Sicilia (Panteleria, Favignana y Ustica) y Malta representando varias piezas bajo el título “Il Mondo Soprasotto”. A su vuelta, recopiló los poemas que llevaba años interpretando en escena y los
editó, con fotomontajes del también portugués Ruca Bourbon, en un libro llamado “Y el Hambre y los Ciegos”. Desde la aparición del libro en junio del 2007, Héctor lo ha ido presentando con su performance
(como algunos la llaman) en ciudades europeas como Madrid, Valencia, Barcelona, Oporto y Lisboa, así como por México (gira en otoño 2007 en Guadalajara, México DF y Monterrey) y demás lugares.
En su última obra "Mi Reino No es de Este Mundo", Arnau persevera en el careo sarcástico con la audiencia, insiste en las consignas del teatro de acción viajando con su trabajo allá donde no se le espera y traza un tragicómico mosaico panteísta en torno al supuesto nihilismo, la falta de espíritu y al desencanto como inercia de las últimas generaciones... y también de las pasadas...
"No se trata de hablar, ni tampoco de callar: se trata de abrir algo entre la palabra y el silencio." ROBERTO JUARROZ
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miércoles, 19 de enero de 2011
domingo, 1 de febrero de 2009
YACIMIENTOS EXISTENCIALISTAS ENTRE LAS CAJAS DE MI VIDA
No hay nada como una mudanza para re-descubrirse. Saber quién eres, quién quisiste ser y en qué te has quedado. Descubrir una foto antigua, un libro que no sabes por qué compraste, un juego de cuando eras niño u otro que compraste cuando ya eras mayor.
No hay nada como una mudanza para reconocer tus contradicciones, tus anhelos, tus sueños frustrados.
No hay nada como una mudanza para darse cuenta de lo caprichoso que es el azar.
Y en este sentido os traigo un poema de Héctor Arnau (actual editor literario de la revista Bostezo), de una publicación del que sospecho se avergonzará.
El azar ha querido que ese libro acabe junto a una Antología Poética de Francisco de Quevedo. O que la Antología de la Poesía Romántica Francesa se halle junto a otra antología, la de Marina Tsvietáieva. Huidobro ha caído irremediablemente al lado de Edmundo de Ory. La Fábula de la Ratoncita Presumida se ha unido a una selección de poemas de Salinas. Y es curioso cómo se han buscado y encontrado Gioconda Belli, Christina Rosseti, Alfonsina Storni y Cristina Peri Rossi. Las acompaña férreo José Angel Valente y sus Palabras de la tribu. Elena Escribano ha salido bien parada, conversará con Juan Carlos Mestre y su Antifonía... También me he visto obligado a separar a algunos -no se soportaban-: Neruda no quería estar al lado de los Sonetos de Amor de Shakespeare, y Allen Ginsberg ha huído de Eloy Sánchez-Rosillo.
Todo esto está pasando hoy en mi salón. No hay nada como una mudanza para re-descubrirse.
EN EL CUARTO DE LOS MUERTOS
a veces vengo a jugar aquí
y me adentro en las sábanas
de los muertos
que huelen a pasta blanda
a tos última
y el aliento calloso de los
últimos vivos le da al aire
ese gesto elegantemente rancio
ese prestigio de comida fría
Los muertos son tozudos
no responden, se obstinan en
abandonar toda clase de
objetos, manchas, pelos
para ver si así no los olvidamos
nunca
y nos volvemos locos husmeándolos
en los espejos
borrosos siempre borrosos
vestidos con los trajes de los muertos
tarareando sus canciones de
cuando estaban vivos
También por eso vengo siempre
a buscarte aquí
por si en vez de enterrada
viva en la helada hierba
de algún acantilado
te veo
con la piel mustia
y la alegría nueva
rodeada de los esputos
de los muertos
asustada por los eczemas y el papel de las paredes
asombrada ante la potencia de los muertos
y el almizcle pegajoso de los muertos
pero viva
Los muertos cansan, se repiten
y al final son sólo niños idiotas
aburridos de su aura tremebunda
de chocar contra la pared sin esqueleto
inocentes, tristes, famosos
Querrían jubilarse, ovillarse en el olvido
pero a veces los vivos no les dejan
y siguen merodeando las estancias
vacías ya de cuerpos y de aullidos
estúpidas, desconchadas y sin muebles
Por eso vengo a jugar aquí y
me gusta cantar, oler a muerto
y reírme entre tanto silencio
que hace daño
entre tanta vigilia enamorada
y desaliento mineral,
sombrío, extraño
Héctor Arnau
No hay nada como una mudanza para reconocer tus contradicciones, tus anhelos, tus sueños frustrados.
No hay nada como una mudanza para darse cuenta de lo caprichoso que es el azar.
Y en este sentido os traigo un poema de Héctor Arnau (actual editor literario de la revista Bostezo), de una publicación del que sospecho se avergonzará.
El azar ha querido que ese libro acabe junto a una Antología Poética de Francisco de Quevedo. O que la Antología de la Poesía Romántica Francesa se halle junto a otra antología, la de Marina Tsvietáieva. Huidobro ha caído irremediablemente al lado de Edmundo de Ory. La Fábula de la Ratoncita Presumida se ha unido a una selección de poemas de Salinas. Y es curioso cómo se han buscado y encontrado Gioconda Belli, Christina Rosseti, Alfonsina Storni y Cristina Peri Rossi. Las acompaña férreo José Angel Valente y sus Palabras de la tribu. Elena Escribano ha salido bien parada, conversará con Juan Carlos Mestre y su Antifonía... También me he visto obligado a separar a algunos -no se soportaban-: Neruda no quería estar al lado de los Sonetos de Amor de Shakespeare, y Allen Ginsberg ha huído de Eloy Sánchez-Rosillo.
Todo esto está pasando hoy en mi salón. No hay nada como una mudanza para re-descubrirse.
EN EL CUARTO DE LOS MUERTOS
a veces vengo a jugar aquí
y me adentro en las sábanas
de los muertos
que huelen a pasta blanda
a tos última
y el aliento calloso de los
últimos vivos le da al aire
ese gesto elegantemente rancio
ese prestigio de comida fría
Los muertos son tozudos
no responden, se obstinan en
abandonar toda clase de
objetos, manchas, pelos
para ver si así no los olvidamos
nunca
y nos volvemos locos husmeándolos
en los espejos
borrosos siempre borrosos
vestidos con los trajes de los muertos
tarareando sus canciones de
cuando estaban vivos
También por eso vengo siempre
a buscarte aquí
por si en vez de enterrada
viva en la helada hierba
de algún acantilado
te veo
con la piel mustia
y la alegría nueva
rodeada de los esputos
de los muertos
asustada por los eczemas y el papel de las paredes
asombrada ante la potencia de los muertos
y el almizcle pegajoso de los muertos
pero viva
Los muertos cansan, se repiten
y al final son sólo niños idiotas
aburridos de su aura tremebunda
de chocar contra la pared sin esqueleto
inocentes, tristes, famosos
Querrían jubilarse, ovillarse en el olvido
pero a veces los vivos no les dejan
y siguen merodeando las estancias
vacías ya de cuerpos y de aullidos
estúpidas, desconchadas y sin muebles
Por eso vengo a jugar aquí y
me gusta cantar, oler a muerto
y reírme entre tanto silencio
que hace daño
entre tanta vigilia enamorada
y desaliento mineral,
sombrío, extraño
Héctor Arnau
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