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martes, 20 de mayo de 2008

OTRA DE ESAS MAÑANAS (milimbo 3)


Se desnuda el hormigón.

El carril izquierdo de la mañana
se satura de trinos y frenadas.
Los restos de la cena
gobiernan las esquinas.


Otra de esas mañanas.


___________________________ Jesús Ge


lunes, 31 de marzo de 2008

¿Por qué ha amanecido
_____________ desahuciada la mañana?
¿Dónde han ido los tumultos
de la verbena?
¿Por qué se callaron
_____ el crujir de las catedrales
_____ y el denuedo de los halcones?
¿Cuándo se incendiaron los suburbios
-matronas del moho y de la rabia-?
¿Hasta dónde llegará
el territorio de los contratos?

__________________________ Jesús Ge

domingo, 2 de marzo de 2008

OTRA DE ESAS MAÑANAS


Amanece la ciudad.
Flotando
______ sobre la niebla.
El carril izquierdo de la mañana
se satura de trinos y frenadas.
Los restos de la cena
gobiernan las esquinas.

Otra de esas mañanas.

______________ Jesús Ge

martes, 16 de octubre de 2007

POESÍA EN EL METRO

¿Cuántas veces habremos soñado esto? Inundar la ciudad de poesía; esos lugares que nos generan tantas imágenes, tantos personajes, tantas sensaciones, llenos de poemas. Un viaje de ida y vuelta, las palabras vuelven al lugar de donde surgieron. Es como leerle el poema de amor a la amada que lo generó. Bueno, pues en Manila, Filipinas han llenado los vagones del metro con poesía de autores españoles con la intención de fomentar la lectura de ésta. Entre otros Federico García Lorca, Lope de Vega, Gil de Biedma y poetas también de la tierra que escribieron en español. Tienes más información aquí.
Aprovecho la ocasión para poneros uno de mis poemas a la ciudad.


LA CIUDAD, ESTA MAÑANA

Se despiertan ojerosas las matrículas.
Miradas rabiosas
se entrecruzan en las carreteras.
Esta luz de la mañana,
casi como un secreto,
se va deshilachando entre los ciudadanos;
sus caras se redondean,
se perfilan, se dibujan,
se estampan en los espejos.
Los 16 aromas raciales del café
se buscan en el aire
y se encuentran por fin en el rincón
donde ayer la joven congoleña perdió el pudor.
Nos dan la bienvenida, el beso en la frente,
y el “ánimo, valiente” de una nueva estación.

La ciudad,
torpe pero segura,
tiene un hueco para todos.
Las porteras se cuentan secretos bíblicos.
Los perros, sometidos a la doctrina del ruido,
escuchan sin pestañear.
Doctores sin mascarilla
buscan enfermedades en las pupilas de la mañana.
Los amantes se despiden
en el umbral de la mentira,
se convocan al próximo desengaño.
Repartidores del miedo se hacinan
tras la puerta de aquel Ministerio.
Y la mentira se hace lumbre.
Taxistas cadáveres intentan maquillar su lucidez.
Hablan de fútbol, de semillas, de garfios.
Hablan de esperanza, de bisagras y de miel.

No quiero perderme en estos edificios,
precipicios del egoísmo y la avaricia,
andamios de la farsa y del teatro.

Las ratas venden música de violines en las esquinas.
Rompieron, hace años, las cadenas alimentarias
y ahora, casi con soberbia,
miran a los lagartos mientras trafican.

La ciudad, esta mañana,
tiene ese aire de jungla dormida,
de tsunami contenido,
de maletín a punto de estallar.

___________________________(14.octubre.2006)
___________________________Jesús Ge