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jueves, 3 de enero de 2013

EN EL 120 ANIVERSARIO DE VICENTE HUIDOBRO

El próximo jueves 10 de enero se cumplen 120 años del nacimiento del poeta chileno Vicente Huidobro. Es uno de mis autores de refeencia, de hecho, siempre abro mi espectáculo con un texto de Huidobro. Un texto proveniente de su obra de teatro "En la luna". El poema se llama DISCURSO y lo recogí oralmente en unas jornadas de animación a la lectura de la voz de Ana Pelegrín. Lo transcribí manualmente y empecé a recitarlo. Luego, con el tiempo, conseguí una versión del texto hasta que, recientemente, conseguí la obra original
Para mí es un honor que sea precisamente ese día el que voy a recitar en Valencia. Será sobre las 20:30h. en UBIK CAFÉ (C/ Literato Azorín, 13. Ruzafa. Valencia).

Si pueden asistir, me encantará verles por allí.


domingo, 8 de abril de 2012

EN LA LUNA, de Vicente Huidobro.

DELEGADO: Los que dicen que tienen hambre, mienten, señores; no tienen hambre. Repito que mienten, señores; confunden el hambre con otros cosquilleos del estómago, como la risa o ciertas frases en ventriloqueo, que se les quedan palpitando debajo del ombligo. Sí, señores, hay que tener cuidado con las confusiones. No se puede arrastrar a nuestra amada patria a una revolución antipatriótica por simples confusiones de los sentidos.
                           Los que dicen que no tienen techo, son unos mal agradecidos. ¡Qué más hermoso techo que este cielo azul cálido y sonriente! Ese cielo azul, sin arañas, sin piojos y sin chinches. Los que hablan de miseria, los que dicen que el país está en manos de una banda de especuladores y políticos pancistas, son unos intrigantes, señores. Hablan de miseria, y todo el mundo tiene derecho a tender la mano y a pedir dinero por las calles. A nadie se niega ese dinero y ese derecho. ¿Especuladores, dicen? ¿Cómo es posible llamar así a los salvadores de la patria? Ellos son los únicos hombres capaces de hacer brotar oro de la tierra, del mar, de las nubes, del humo, etc., y llenar de oro maduro el gran bolsillo nacional.

VOZ: Sus bolsillos.

DELEGADO: ¡Calumnias! Infames calumnias. ¿Que algunos poseen automóviles, yachts, que comen bien, que poseen palacios, tierras? ¿Y qué es, señores, un automóvil? Un ataúd con ruedas y que anda solo, que anda tan rápido que nos impide ver el paisaje y las mujeres hermosas plantadas en los jardines. ¿Qué es un yacht? Una especie de cachalote ahuecado, por encima, con un motor en el vientre y una hélice por detrás. ¿Qué es un palacio? Una casa un poco más grande que las otras. ¿Qué es comer bien? Aumentar las probabilidades de una indigestión. ¿Y por eso tanto alboroto? ¿Que poseen tierras? ¿Y qué es la tierra? La palabra misma lo dice: tierra, polvo, señores, polvo y nada más que polvo, y cuando llueve, barro. Eso es todo. Parece mentira que semejantes pequeñeces puedan despertar ambiciones espúreas en ciertas conciencias extraviadas. Se especula gritando contra supuestos especuladores y peculados de nuestros políticos más ilustres y más honrados, y esto sólo porque tienen buena suerte en los negocios o porque saben trabajar mejor que los demás.

VOCES: ¡Bravo! ¡Bravo!

DELEGADO: No hay que confundir, señores, el dinero ganado con el sudor de la frente, con las frentes ganadas con el sudor del dinero.

EN LA LUNA. Pequeño guignol en cuatro actos y trece cuadros 
Vicente Huidobro 
Ed. Ercilla. Santiago. 1934

domingo, 21 de junio de 2009

ELLA (Vicente Huidobro)

Ella daba dos pasos hacia delante
Daba dos pasos hacia atrás
El primer paso decía buenos días señor
El segundo paso decía buenos días señora
Y los otros decían cómo está la familia
Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo

Ella llevaba una camisa ardiente
Ella tenía ojos de adormecedora de mares
Ella había escondido un sueño en un armario oscuro
Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza
Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos
Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla
Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina
Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad
Era hermosa como un cielo bajo una paloma

Tenía una boca de acero
y una bandera mortal dibujada entre los labios
Reía como el mar que siente carbones en su vientre
Como el mar cuando la luna se mira ahogarse
Como el mar que ha mordido todas las playas
El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia
Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas
Antes que el viento norte abra sus ojos
Era hermosa en sus horizontes de huesos
Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado
Como el cielo a caballo sobre las palomas

Vicente Huidobro
“Poemas Giratorios” (1925)