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domingo, 19 de octubre de 2008

LA RABIA CONTENIDA. Susana Barragués

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He abierto los ojos y he tendido los periódicos sobre la cama para buscar con las manos la respiración en el pecho el aliento ahogado en las cifras de selvas en dieciséis millones de niños con el vientre enfurecido de hambre y me he mirado las manos las mismas manos temblando los labios temblando para empujarme a la calle temblando de rabia con una cereza helada punzando en el oído y una pisada sostenida de puerco espines en el pecho hasta que la honestidad me haga estallar y brotar desafiante un puñado de pecas violetas por la espalda
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___ para desparramar esta rabia y furia profunda y labios de carne y muertos calientes que retumban en el corazón y las sienes y amoratan las nubes y agarrotan las manos estas manos temblando estos labios temblando que tengo en un puño que llevo sin respirar desde los senos hasta la esfera celeste para dar un golpe seco que parta en dos tanta vida sucia.
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Susana Barragués
"Hipódromos del Corazón"


(por fín ha llegado a casa este libro. Gracias de nuevo, Raúl)

domingo, 5 de octubre de 2008

Un poema de Susana Barragués

Todas las cosas imperfectas, el diente torcido, el zapato que cala, la leche que cae, las costuras, el guante perdido, la mora que explota sola antes de tiempo, en mitad del vacío,

los adoquines sucios, las palomas sucias, los cuerpos sucios, las alambradas, las coincidencias, las aproximaciones,

la entomología, el cuerpo del hombre dentro del agua, los tendidos telefónicos, el besugo, el beige,

el metro, el centímetro, el milímetro, lo extraordinario, los decálogos, los cómputos, las colecciones inútiles, la levadura, los bultos,

los letargos, las lechugas, las tentativas, lo insoluble, la desalación del agua del mar, el grito ¡suéltame!, el desorden,

las vértebras, los versos, las berenjenas, los oculistas, las instrucciones de las lavadoras automáticas, el cuerpo de la madre,

los días, el dolor, los lunares, el amor, la confusión del amor, el embrollo del amor, la maraña, el revoltijo, lo que yo te pedía y tu me diste, el tropezón, la obsesión por lo perfecto.

Todas las cosas imperfectas o la promesa de no nos separaremos nunca.

Susana Barragués.


(Gracias a Raúl Vacas por darme a conocer a esta autora. Ando buscando -con la pasión del bibliófilo- su libro "Los Hipódromos del Corazón". Si lo encuentras, por favor, házmelo llegar.)