Mostrando entradas con la etiqueta Raúl Núñez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Raúl Núñez. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de octubre de 2008

MARIHUANA PARA LOS PÁJAROS (Raúl Núñez)

Reseña por Alberto García-Teresa para ESPECULO.


Hay quienes proclaman que la realidad puede traspasarse mediante el consumo de determinadas sustancias. En poesía, esa perspectiva ha sido ampliamente tratada por los poetas de la generación beat. En ese sentido, en lengua castellana, contamos con la aportación de Raúl Núñez, autor de las novelas Sinatra y La rubia del bar (adaptadas al cine por Francesc Betriu y Ventura Pons, respectivamente) o Derrama whisky sobre tu amigo muerto, cuya poesía completa se edita ahora en un volumen conjunto.
La huella de aquellos poetas beat es notable en su escritura, especialmente la de Allen Ginsberg, al que, de hecho, idolatra y a quien alude en varias de sus piezas y dedica algunos poemas.
El libro está compuesto por cinco poemarios, en este orden: el soberbio San John López del Camino (1970-71), el narrativo Poemas de los ángeles náufragos (1969-1970), el psicodélico Cannabis Flan (1983), Jougla rock (1971-1972) y People (1974). Existen diferencias entre ellos, pero podemos extraer una serie de características comunes y constantes. Los referentes se suelen reducir a la vida marginal, a los vagabundos, al mundo de la droga, el sexo, el alcohol; siempre en un contexto urbano generalmente degradado. No llega al realismo sucio porque no hay un regodeo en ello, una exaltación, sino una plasmación de un estilo de vida, con unos valores a los que él se adhiere y que exalta. Por otra parte, son continuas las alusiones al jazz, a poetas beat y a personajes de la cultura popular estadounidense. No en vano, remarca, en un especie de declaración de principios, que debe y/o desea “amar a Dylan Thomas y Allen Ginsberg. / Amar los sucios y los locos. / Amar los negros. /Amar a Woodstock. / Amar a todas mis visiones”. Núñez busca la armonía en el mundo; aspira a vivir en un mundo hermoso, luminoso, pacífico y lleno de amor (sí, decidamente hippy, dirán algunos). Confiesa que “sé que existo sólo porque tengo amor”, pero no es un sentimiento dirigido a una persona concreta, sino enfocado a toda la humanidad.



(seguir leyendo aquí)

sábado, 26 de julio de 2008

ESTA MAÑANA ME SIENTO ASÍ



SUPERMAN

Superman está solo
y come chocolate
sentado en el cordón de la vereda
de una calle de Nueva York.
Busca con los ojos algo,
quizás un gato muerto en medio de la calle
un diario viejo,
un policía,
un perro.
Está sentado en su mundo,
contemplándolo,
pero igual sigue buscando con los ojos
en esa noche en que no tiene que volar
como un vampiro
sobre las ciudades y los mares.
Y Superman recuerda,
es un enorme niño recordando
y la calle se llena por un instante de juguetes
un robot negro,
un soldado verde,
una ametralladora gris
lanzando chispas rojas
que hacen de la muerte sólo un juego.
Todo está en orden, piensa,
su gente duerme tibia
detrás de sólidas paredes
y sigue recordando
y en la calle hay cada vez más juguetes
y tiene muchas ganas de hablar con alguien
con cualquiera,
tiene ganas de recordar con un amigo
alguna chica,
pero Superman no tiene amigos
nunca pudo ocuparse de esas cosas.
Nieva,
pero Superman no tiene frío
o quizás sí,
por primera vez
ahora que está quieto y recuerda
y que no tiene
ningún muerto caliente entre sus manos
aunque tampoco tiene ganas de matar.
Tengo frío, dice
y no hay nadie para contestarle
ningún hombre que deje su cama
baje a la calle
y le diga
-mi viejo Superman, vamos a echar un
trago-
no hay ninguna muchacha
que quiera entibiarlo con sus muslos
sólo una está cerca suyo,
en el cartel del cine que está enfrente.
Superman la mira
y quiere hablarle
pero él no sabe hablarle a una muchacha
entonces le aúlla
como un perro a la luna,
pero ella no baja del cartel
y ni siquiera habla
sólo esa sonrisa
y su cuerpo de papel y color
sigue allí
y las manos de Superman
tratan de abrigarse
y bajan por su piel
que también está helada
y llegan a su sexo
y Nueva York es un cadáver
y Superman ya no puede volar
sólo puede masturbarse
en la calle vacía
y es sólo un hombre
que muere de soledad
en un paraíso de cemento.

__________________ Raúl Núñez


sábado, 28 de junio de 2008

MARIHUANA PARA LOS PÁJAROS (Raúl Núñez)

Si ya la presentación en sí misma del último libro de Quique Falcón fue maravillosa, con las palabras introductorias de Víktor Gómez y las palabras sentenciadoras de Quique recitando, culminó la noche el hallazgo -mágico término- de este libro del que ya habíamos oído hablar: "MARIHUANA PARA LOS PÁJAROS" de Raúl Núñez.
Estos días voy saltando de las páginas de uno al otro, de Falcón a Núñez, del Tiempo Herido a la Marihuana que te saca los ojos. Y en este ir y venir que me tambalea, os escribo un poema que todavía me resuena dentro.



SE SUICIDARON TODOS LOS NIÑOS

Y alegremente
____ se suicidaron todos los niños esa noche
se colgaban riendo
___________ como tibias guirnaldas
___________________ entre los edificios
y caían luego
___________ como pequeñas manzanas de carne.
Sabían que iban a volver
___________________ a otro lugar
a un verdadero lugar
___________________ como todos
con montañas y lluvia
___________________ y tierra marrón
________________________bajo el trigo y el sol.
Se golpeaban las frágiles cabezas
___________________contra el asfalto
o tomados de la mano
___________ y desnudos
lleñaban las bañaderas
___________________ y se ahogaban
o se electrocutaban en carteles luminosos
y robaban a los muertos
___________ baldes llenos de whisky
___________________ y los bebían
y robaban a los muertos
sus brillantes automóviles
___________ y aceleraban hacia el mar.
Y se iban
____ se iban
a volver a otro lugar
___________ donde ya algunos hombres
____________________ esperaban.

_____________________________ Raúl Núñez